asunta basterra la nina que sabia demasiado

Asunta Basterra la verdadera historia de la niña que sabía demasiado

El proceso judicial contra los progenitores de la fallecida Asunta Basterra Porto, una niña de 12 años, ya ha comenzado. Su cuerpo fue hallado sin vida en una ruta forestal en Teo, en La Coruña, el 22 de septiembre de 2013. Tanto la madre, Rosario Porto, como el padre, Alfonso Basterra, enfrentan cargos por la muerte de su hija, quien habría cumplido 15 años este mes.

Un móvil sexual

Hubo una hipótesis que se consideró desde el comienzo de la investigación: un posible móvil de índole sexual. La ropa de Asunta Basterra fue sometida a análisis y se encontraron restos de semen en su camiseta. Posteriormente, se identificó al hombre cuyo semen estaba presente en la vestimenta de la niña. Este hombre, de nacionalidad colombiana y residente en Madrid, había sido objeto de una investigación previa por una presunta agresión sexual. Fue imputado en el caso, aunque siempre negó haber estado en Galicia el día de los hechos. A pesar de haber sido interrogado, confirmó que el...

Sin embargo, en junio de 2014 surgió otra posible vía para el móvil sexual. Se encontró material erótico y pornográfico de mujeres asiáticas en el portátil del padre de Asunta, Alfonso Basterra. Aunque durante varias inspecciones previas del inmueble no se habían encontrado dispositivos, a finales de diciembre el juez autorizó un nuevo registro en el que se hallaron el portátil y un teléfono móvil. Se sospechó que alguien pudo haberlos colocado en la casa del padre. En el material encontrado se descubrió una imagen en la que aparecía la niña, recostada en una cama...

La Voz revela secretos detrás del crimen de Asunta en exclusiva

La Voz de Galicia ha sido testigo desde el principio de las claves de la investigación sobre el asesinato de Asunta. Dos años después, con el veredicto del jurado declarando a los acusados culpables, el periódico presenta este sábado un libro que repasa en 160 páginas uno de los crímenes más impactantes y seguidos por los medios.

El volumen estará disponible en conjunto con el periódico por solo 1,95 euros, al presentar el cupón que se incluye en La Voz. Los suscriptores del periódico podrán solicitar el libro utilizando el método habitual: llamando al número de teléfono 900 154 218.

La publicación transporta al lector a los diferentes escenarios de la investigación, con un relato que recrea la fatídica madrugada de septiembre en la pista forestal de Teo, la oficina de denuncias de la comisaría de Santiago, donde Rosario Porto y Alfonso Basterra reportaron la desaparición de su hija, y los pisos de Doutor Teixeiro, República Arxentina y Xeneral Pardiñas en Santiago, y la casa en Teo.

Inestabilidad materna la historia de Rosario Porto

Determinar el móvil del asesinato fue una tarea difícil en la investigación, siendo la inestabilidad psicológica de Rosario la única pista sólida para avanzar. En el año 2009, la madre de Asunta tuvo que ser hospitalizada debido a "ansiedad, angustia y tristeza". Durante el juicio, una de las psiquiatras que la trató afirmó que la madre tenía "deseos de morir", aunque consideraba que no suponía una amenaza para terceras personas, sino más bien para sí misma. Antes del juicio y poco después del triste fallecimiento de la niña...


La acusada siempre se proclamó inocente y, durante su estancia en prisión, su abogado alegó que sufría de "depresión profunda". Tristemente, el 18 de noviembre de 2020, su cuerpo sin vida fue encontrado en la celda donde cumplía su condena. Durante su tiempo en prisión, intentó quitarse la vida al menos dos veces, activándose los protocolos de prevención de suicidios en varias ocasiones. El padre de su exmarido y abuelo paterno de la niña, Ramón Basterra, incluso llegó a señalarla directamente: "Yo sigo sospechando de ella. En todo caso, sospecho también de mi hijo, que es un padre desdichado. Estaba profundamente enamorado de..."

Desconectado pero con abundantes indicios

Aunque todavía no se puede afirmar con certeza cuál fue la causa de la muerte de Asunta, durante el caso los investigadores se basaron en varias pistas, que finalmente resultaron en condenas a 18 años de prisión para sus padres.

Estas fueron las únicas pruebas de cargo, es decir, las únicas evidencias suficientemente argumentadas para inculparlos, el resto, fueron solo indicios. Las versiones contradictorias de ambos padres, las incongruencias en sus testimonios, la coautoría del crimen... todos estos elementos formaron parte de los más de 30 indicios probatorios, todos ellos "concordantes, coherentes, unidireccionales y convergentes", que no pudieron ser contradichos, y que finalmente llevaron a la condena en 2015 de los padres como culpables. Aún a día de hoy, el motivo continúa siendo un misterio.

Este caso despertó gran interés en todo el país y suscitó dudas sobre cómo se llevan a cabo las evaluaciones de idoneidad para aquellos que se adentran en el largo proceso de adopción. El 'caso Asunta' saltó a los medios el 21 de septiembre de 2013, cuando dos padres adoptivos, ya separados como pareja en aquel momento, denunciaron la desaparición de su hija de 12 años, de origen chino. Horas después, el cadáver de la niña fue encontrado por dos transeúntes en una pista forestal cerca de la casa de la madre, y así comenzó un proceso que duró apenas dos años y medio.

Las caras del mal

El silencio de aquella madrugada de julio fue interrumpido por unos aterradores gritos y la desesperada lucha de una niña por defenderse. Asunta, enfrentándose a su atacante encapuchado y vestido de negro, trató de escapar de sus garras asfixiantes. Afortunadamente, la madre de la pequeña acudió a su ayuda, intentando sin éxito agarrar al desconocido mientras este huía por el pasillo.

Los sucesos de esa madrugada dejaron a Asunta marcada, tanto física como emocionalmente. La niña, al contar lo sucedido a una amiga, envió una fotografía que mostraba las marcas de dedos en su cuello. Sin embargo, ante la posibilidad de causarle un trauma a su hija, su madre Rosario decidió en complicidad con su esposo Alfonso no presentar una denuncia.

No obstante, esta aparente decisión de proteger a Asunta escondía un plan mucho más siniestro: asesinarla. Rosario y Alfonso idearon un crimen aparentemente perfecto, donde drogarían a la niña con ansiolíticos, la asfixiarían y luego abandonarían su cuerpo en un terraplén.

En junio de 2001, la pareja formada por la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra viajó a China con el objetivo de adoptar a Yong Fang, una bebé de tan solo nueve meses que luego pasó a llamarse Asunta. Ambos llevaban tiempo en proceso de adopción internacional, impulsados por la familia de Rosario.

Una barrera amorosa en su vínculo de pareja

Los primeros indicios apuntan a una posible explicación. Según El Confidencial, el psiquiatra forense José Cabrera descubrió en 2013 que la presencia de la niña, Asunta (también conocida como Yong Fang), "desbalanceaba" la relación entre su madre, Rosario Porto, y su padre, Alfonso Basterra. De acuerdo con el especialista, este desequilibrio podría haber sido uno de los detonantes del asesinato de la pequeña.

Rosario y Alfonso contrajeron matrimonio en 1996 y su separación fue formalizada en 2013, siete meses antes del trágico suceso. Antes de esto, la pareja había luchado por la custodia de Asunta. Sin embargo, según los expertos consultados en aquel momento, la adopción de la niña en China no parecía tener relevancia en el crimen.

Cabrera descartó la existencia de "odio" o alguna forma de "aversión específica" hacia Asunta. En cambio, sugirió que su presencia podía estar interfiriendo con el equilibrio en la relación. El psiquiatra señaló que, en muchos matrimonios, los hijos no son un elemento central ni imprescindible, sino que a menudo se convierten en motivo de disputa.

Asunta, quien fue adoptada a la edad de un año, es decir, en 2002, se unió a la familia Basterra Porto. En aquel entonces, Cabrera no encontró pruebas de que la niña fuera odiada por sus padres adoptivos. Sin embargo, su simple existencia podría haber sido una fuente de conflicto en el matrimonio.

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